6Continuamos con las reflexiones del obispo de Tenerife referentes a la música que se emplea dentro de los oficios litúrgicos. Ahora el obispo presenta algunas orientaciones a ser consideradas por los coros, organistas y cantores que prestan su servicio en el ministerio del canto y la música litúrgica. Después de las indicaciones realizadas por el Papa San Juan Pablo II continuamos con algunas prácticas indicaciones sobre las cualidades de la música litúrgica.
Con lo expuesto en los números anteriores quizá se entienda ahora un poco mejor, espero, la definición que una escritora hace de la Música Sacra:
“Es la música creada para la celebración del culto divino, que solemniza los ritos sagrados, que ayuda a adentrarse en el misterio que se está celebrando, impulsando a la oración (de alabanza, petición, acción de gracias), que facilita el encuentro con Dios, que unifica la asamblea y establece comunión con toda la Iglesia Universal”. (Mª Justina de Pablo)
¿Es lo mismo música litúrgica que música religiosa?
Para dejar clara su distinción, permítanme servirme de un texto de los Obispos portugueses que, en su brevedad, dice lo suficiente: “Creemos conveniente recordar la distinción que debe establecerse entre canto litúrgico y música religiosa. Si por ésta entendemos toda la música que se inspira en temas religiosos, por aquél debemos entender tan sólo la expresión musical, que, integrada en el verdadero espíritu del culto, contribuye a una mayor elevación de la oración comunitaria de la Iglesia”. (1985)
No es, por lo tanto, lo mismo. Y no toda música religiosa es apta para ser incluida, sin más, en la liturgia. Toda música, sea el que sea su origen, si quiere tener cabida en la liturgia, deberá estar dotada de las necesarias cualidades que la hacen apta para los fines de la liturgia.
También recordemos esta máxima que bien podría orientarnos al respecto.” Si bien toda la música litúrgica es sacra, por tener como su fuente de inspiración a Dios y que busca como su único objetivo final retornar a Él; no toda la música sacra es litúrgica ya que solo puede alcanzar esta distinción aquella que fue creada con el único propósito de para ser utilizada en una y específica y determinada celebración litúrgica de un sacramento o sacramental”; por tanto a pesar de su belleza, si la música sagrada no fue inspirada para acompañar un momento celebrativo o para ser parte de un rito no deberá utilizarse de manera litúrgica, para ella habrá momentos y espacios idóneos, aún dentro de los “sagrados umbrales de los templos” (Musicam Sacram. P. Pablo VI), fuera de los oficios litúrgicos.
                                                                                                                                 (Continuará)