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Continuamos con las reflexiones del obispo de Tenerife referentes a la música que se emplea dentro de los oficios litúrgicos. Si bien en los números anteriores se presentaron varios de los excesos que se cometen en este campo de la Liturgia, ahora el obispo presenta algunas orientaciones a ser consideradas por los coros, organistas y cantores que prestan su servicio en el ministerio del canto y la música litúrgica
Algunas orientaciones…
a) Qué se entienden por música sacra o música litúrgica.
“La primera orientación, la más importante, a mi parecer, es percibir con claridad el sentido de la música en la liturgia, o, lo que es lo mismo, captar qué es, de verdad, la música que la Iglesia llama música litúrgica.
A este respecto, el Concilio Vaticano II nos ofrece pistas muy interesantes: Nos dice, en primer lugar, que la música sacra tiene por finalidad procurar “la gloria de Dios y la santificación de los fieles”. En este sentido afirma, en segundo lugar, que la música sacra “será tanto más santa cuando más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo de mayor solemnidad los ritos sagrados”. Ahora bien, hay una tercera afirmación de mucha importancia en la enseñanza del Concilio Vaticano II: “La Iglesia aprueba y admite en el culto divino todas las formas de arte auténtico que estén adornadas de las debidas cualidades”. Lo cual provoca mucho debate porque abre, ciertamente, la mano y con mucha amplitud en cuanto a las formas de arte auténtico. Pero con una precisión en cuanto a la necesidad de que estén adornadas de las debidas cualidades. ¿Cuáles son esas cualidades que definen la música litúrgica? El ahora beato Pablo VI, en la Instrucción “Musicam Sacram” sobre la música en la sagrada liturgia, año 1967, recogiendo la tradición de la Iglesia, y especialmente de San Pío X, nos ha dejado una clara definición que a mí, personalmente, me ha servido una vez y otra vez de criterio de discernimiento a lo largo de estos años: “Se entiende por Música Sagrada aquella que, creada para la celebración del culto divino, posee las cualidades de santidad y perfección de formas”.
Subrayemos las dos notas pedidas por Pablo VI: santidad y perfección de formas:
* Santidad: es decir, una música centrada en el misterio de Dios, en el culto divino, en expresar y alimentar la glorificación de Dios y la santificación de los fieles, apta, por lo tanto, para expresar y alimentar el sentido y la hondura de los misterios que se están celebrando, para gustarlos y saborearlos, sea el Bautismo, sea la Confirmación, sea la Eucaristía, que es, sin duda, la celebración en la que más atentamente piensa la Iglesia….

(Continuará)